Cáncer bacteriano del tomate: cómo reconocerla y tratarla
Enfermedad

Síntomas
- Las hojas más viejas se enrollan, amarillean y se marchitan, a menudo solo en un lado de la hoja o de la planta; los bordes de las hojas se vuelven pardos como quemados.
- Rayas claras y luego oscuras en los tallos y chancros en los nudos; la médula del tallo se vuelve amarilla y luego pardo rojiza.
- Manchas de ojo de pájaro en el fruto: manchas pequeñas de unos 3 mm con centro pardo y halo blanco, a menudo cerca del pedúnculo.
Tratamiento ecológico
- Arranque y destruya las plantas con marchitez y rayas en el tallo; no las eche al compost.
- No pode, ate ni toque las plantas mientras estén mojadas; las manos y herramientas transmiten la bacteria.
- Los tratamientos con cobre pueden proteger las plantas sanas cercanas con tiempo lluvioso, pero no curan las enfermas. Siga la etiqueta.
Tratamiento químico
- Ningún producto cura el cáncer bacteriano. Los bactericidas cúpricos (por ejemplo, hidróxido de cobre) solo protegen las plantas sanas; siga la dosis y el plazo de seguridad de la etiqueta.
Información de referencia, no una garantía. Lee y sigue la etiqueta de cualquier producto: dosis, seguridad y plazo de seguridad antes de cosechar.
Prevención
- Siembre semilla certificada y plante solo plántulas sanas; no guarde semilla de plantas enfermas.
- No cultive tomate ni pimiento en el bancal durante al menos 3 años y entierre o retire todos los restos vegetales tras la cosecha.
- Al final de la temporada limpie tutores, jaulas, bandejas y herramientas con una solución de lejía (0,5–1 % de hipoclorito de sodio); la bacteria sobrevive meses en los tutores de madera.
- Elimine la hierba mora, que puede albergar la bacteria.
Plantas afectadas
Fuentes
Datos contrastados con estas fuentes.